domingo, 17 de enero de 2010

¿Qué busca la hermenéutica analógica.




Explicar en trescientas palabras lo que es la hermenéutica analógica es ciertamente un reto, pero lo asumo en nombre de la claridad y la eficacia comunicativa. Va pues.
El Dr. Mauricio Beuchot ha propuesto una hermenéutica, es decir, una práctica interpretativa que tiene como característica esencial la de buscar un estadio análogo, proporcional, entre dos extremos absolutos: univocismo y equivocismo. Las consecuencias o derivaciones que se pueden obtener de esta filosofía no son pocas y, lo más importante, se anuncian sumamente útiles; sobre todo en una sociedad como la nuestra, multicultural y variopinta.
Debe partirse de un concepto más bien abierto del texto, superando la idea tradicional de un texto escrito como único sujeto de interpretación e incluyendo en dicha categoría productos culturales de talante popular, tales como el cine o la comunicación de masas, el diálogo y toda clase de acción significativa. Beuchot habla en concreto de tres clases de textos: escritos, hablados y actuados.
El acto de interpretación debe reconocer sus propias limitaciones y debe asumirse como un proceso dinámico condenado a la perpetua inconclusión, esto debido a que los escenarios humanos son cambiantes y se transportan, por decirlo de algún modo, por las avenidas de la historia. La interpretación es precaria –ciertamente- pero algo se puede conocer si se tiene en cuenta que se precisa de la persistencia y del reconocimiento paulatino de las intencionalidades autorales, textuales y contextuales, lo que genera, pues, una lectura conclusiva, la que, a su vez, habré de convertirse en punto de partida.
Así, la pretensión de esta hermenéutica analógica es la de acotar un relativismo rampante (y autorrefutante) que ha generado mucho daño, pues ha implantado en la mente de las personas de este tiempo el dogma de la ausencia de toda verdad y de toda posibilidad de generalización; por otra parte, la analogía también posibilita la crítica del despotismo univocista que termina por constreñir, contener y finalmente impedir la comunicación verdadera.
Bajo esta premisa simple de la búsqueda de la proporción se pueden elaborar aplicaciones que trascienden sobradamente los límites clásicos de la exégesis literaria y que, movilizados por un impulso ético de consecución del diálogo, pueden consumar prácticas sociales más humanas, más justas y, por tanto, más verdaderas.

-Álex Ramírez-Arballo

1 comentario:

Miguel dijo...

Hola que tal. Me parece interesante la propuesta que desarrollas desde la hermenéutica analógica. Me gustaría tener más información sobre este libro o, por lo menos, lo que tratas, de una más general en él.